Apropiación digital y educación en tiempos de Coronavirus

Por: Carolina Rojas

Directora de Proyectos

Centro Nacional de Consultoría

__________


El aumento en el uso de las herramientas tecnológicas asociadas a la información y la comunicación ha intensificado las relaciones sociales, y facilitado el acceso y el intercambio del conocimiento por parte de miles de millones de personas alrededor del mundo. Aquello que Manuel Castells afirmaba en tono profético en 2001, cuando señaló que “[Internet] es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social” es hoy un hecho incuestionable. Muestra de ello es el tránsito de lo presencial a lo virtual impulsado abruptamente con la pandemia del SARS-COV 2 (Coronavirus). Actividades que, hasta hace pocos meses se planteaban como posiblemente realizables desde lo virtual (pensemos, por ejemplo, en los ámbitos educativo o empresarial) se materializaron de la noche a la mañana. Lo acelerado de este cambio implicó que la virtualidad dejara de tener un carácter potencial en muchos casos, pero también, reveló la persistencia de brechas digitales que se amplían en espacios como la educación.


¿Hoy es posible imaginar un mundo sin internet? En Qatar y Kuwait, quizás no, teniendo en cuenta que, de acuerdo con el Banco Mundial[1], el total de la población usa esta herramienta a través de dispositivos como el computador, el teléfono móvil, una consola de juegos o un televisor digital, entre otros. Incluso en Colombia, que, según esta misma medición, se ubica en el puesto 103, esto tampoco parece posible, menos aún en la coyuntura actual, en la que la tecnología ha sido una herramienta imprescindible para continuar con nuestras vidas durante el aislamiento social preventivo.


En este contexto, la internet nos ha permitido seguir conectados con nuestras familias y amigos, acceder a actividades de entretenimiento y, en algunos casos, continuar con nuestros trabajos desde las casas. Además, su uso se ha extendido a sectores en los que no era tan común como la burocracia, el comercio minorista, la salud y la educación.


Este escenario, a simple vista, confirmaría el afianzamiento de una sociedad hiperconectada en la que muchas de las actividades cotidianas, como las arriba expuestas, pueden desplegarse, con cierta naturalidad, por el simple uso de los dispositivos digitales. Este aumento acelerado, sin embargo, ha puesto en evidencia que aún existen brechas relacionadas con las condiciones materiales y las formas en cómo estas se usan para el desarrollo de ciertas tareas, que cuestionan la existencia de dicha sociedad.

__________

[1] https://datos.bancomundial.org/indicador/IT.NET.USER.ZS?end=2018&locations=QA-BH&most_recent_value_desc=false&start=2018&view=map


El estudio de Apropiación Digital (AD) realizado desde 2016, por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) muestra que para el año 2020, el 80% de los colombianos somos usuarios de tecnologías digitales. Sin embargo, tan solo el 6% se encuentra en un nivel avanzado de AD, es decir, utilizan la red no solo para comunicarse y entretenerse, sino también para educarse, participar y realizar transacciones virtuales, entre otras actividades. (Ver resultados completos en: https://www.centronacionaldeconsultoria.com/viadata)


A partir de la combinación del uso que las personas hacemos de la internet (correo electrónico, chat, redes sociales, etc.) y las intenciones (entrenamiento, generación de empleo, adquirir conocimientos, etc.) el CNC genera un indicador de Apropiación Digital que para la última medición fue de 0,23, un punto más que en 2018 y tres más que en 2016. Pese a esta mejora, aún existe un rezago de más de 10 años con respecto a países como Holanda donde el uso de internet es del 95%[2] y el indicador de AD es de 0,40.


En cuanto a las condiciones materiales, el estudio evidencia una serie de brechas entre las que se encuentran el acceso a una conexión de internet, la velocidad, la intensidad y la frecuencia, y el Matthew Effect (Efecto Mateo) el cual hace alusión al versículo de la Biblia que menciona que: “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mateo 13:12). Estas brechas se condensan en el Gini Digital que se calcula de manera similar al de ingresos, y que para el conjunto del país es de 0,53. Si pensamos que Colombia tiene un Gini de Ingresos de 0,52, siendo el tercer país más desigual de las Américas, el Gini Digital muestra una desigualdad semejante.


El Matthew Effect hace que estas brechas no se comporten de manera homogénea en todo el país. Muestra de ello es que los resultados de las pruebas saber en lecto-escritura, matemáticas e inglés, sean inferiores en regiones con altos índices de pobreza, baja cobertura en servicios públicos – entre estos, penetración de banda ancha –, altos índices de violencia y aislamiento geográfico como lo son el Pacífico y el Suroriente del país. (Ver evolución de la cobertura de servicios, la educación, la seguridad, entre otros, en: https://www.centronacionaldeconsultoria.com/viadata)


Los resultados en materia de AD, a la luz del Matthew Effect, llevaron al CNC a preguntarse sobre las dificultades que están enfrentando los actores del sector educativo en el contexto actual, teniendo en cuenta que la respuesta de la mayoría de las instituciones para garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a la educación, ha sido el uso de herramientas digitales.

Es así como, obligados por las circunstancias, la mayor parte de las instituciones educativas se vieron avocadas a modificar, en cuestión de días, sus clases presenciales a un ambiente virtual a pesar de que muchos de sus profesores nunca habían experimentado la docencia en un entorno remoto. Los docentes empezaron a dictar sus clases en línea contando con su creatividad, su compromiso de querer hacer las cosas bien y los recursos disponibles en sus entornos domésticos.


Por su parte, padres de familia, cuidadores y estudiantes han tenido que adecuar sus espacios y rutinas, así como incurrir en gastos adicionales asociados a los servicios de internet y la adquisición de herramientas informáticas para continuar con el calendario escolar.

___________

[2] Ibid



Estos esfuerzos, aunque plausibles, son insuficientes por las brechas existentes. De acuerdo con el sondeo realizado por el CNC [3] los principales problemas que han tenido los hijos, profesores y personal administrativo han sido en la conexión a internet con el 38%, los problemas de concentración con el 27% y el no tener un computador, tableta o celular con el 18%. Al filtrar estos resultados por los estratos uno y dos, se tiene que la conexión a internet aumenta a 39% y la tenencia de dispositivos pasa al 23%.

Figuras 1 y 2: Porcentaje de respuestas a la pregunta ¿Qué problemas ha visto durante las clases remotas? para el conjunto de las personas encuestadas (izquierda) y para las personas de los estratos uno y dos (derecha)


Una aproximación a los resultados de Bogotá, nos muestra una mayor diferencia en la priorización de los problemas. Al ver el conjunto de la ciudad, las tres principales dificultades son conexión a internet, problemas de concentración y la adaptación de nuevas herramientas virtuales, mientras que para las personas de estratos uno y dos lo son la conexión a internet y el no tener un computador, tableta o celular. Este último atributo pasa 15% a 25% para este segmento de la población.

Figuras 3 y 4: Porcentaje de respuestas a la pregunta ¿Qué problemas ha visto durante las clases remotas? para el conjunto de las personas encuestadas en Bogotá (izquierda) y para las personas de los estratos uno y dos de esta ciudad (derecha) ___________

[3]Esta encuesta fue autodiligenciada en línea entre el 13 y el 30 de junio de 2020, por los diferentes actores involucrados en el sector educativo. La muestra total fue de 11.759 encuestas (Padres de Familia 68%, Estudiantes 17%, Profesores y Educadores 19%). Ver resultados completos en: https://url2.cl/7Bi84


De hecho, hace unas semanas la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, lanzó la campaña #DonatónPorLosNiños, que busca recolectar computadores y tabletas para los niños, niñas y adolescentes de los sectores más vulnerables de la ciudad. De acuerdo con la Alcaldía, 4 de cada 10 estudiantes de colegios oficiales no cuentan con las herramientas necesarias para estudiar remotamente.


Estos datos revelan una de las tantas desigualdades que no permiten que en todo el país se avance de la misma manera ni al mismo ritmo. Las brechas de apropiación digital en el sector educativo nos cuestionan acerca de cuáles deben ser los cambios que se deben generar para garantizar el acceso y la calidad de este derecho, entendiendo que el uso de la virtualidad no será algo episódico, sino que será un medio que permanecerá incluso después de superada la pandemia del Covid-19.


Debemos tener presente que el uso de la tecnología por sí mismo no es suficiente para transformar las prácticas y las condiciones estructurales del mundo digital. La educación virtual no se limita a la transformación de los contenidos a una herramienta en la que median una cámara y un micrófono, sino que requiere de un conjunto de recursos que van desde la ampliación de la penetración de la banda ancha en todo el territorio nacional y la facilitación de los dispositivos para acceder a los contenidos, hasta el incremento de la apropiación digital por parte de todos los actores involucrados en el sistema educativo.


Así las cosas, el escenario actual en el que se ha acelerado el uso de las herramientas tecnológicas, nos sitúa frente al reto de encontrar la manera de cerrar las brechas digitales para garantizar el acceso igualitario de todos los ciudadanos al mundo de la hiperconectividad.

En este contexto el Centro Nacional de Consultoría continuará avivando la conversación en torno a estos temas para lo cual seguirá haciendo el monitoreo a estos factores.

Referencias bibliográficas


Banco Mundial (S.f). Personas que usan Internet con base en Unión Internacional de Telecomunicaciones, Informe sobre el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones/TIC y base de datos. Disponible en: https://datos.bancomundial.org/indicador/IT.NET.USER.ZS

Castells, M. (2001). Internet y la sociedad red. La factoría, 14 (15), 1-12.

  • Centro Nacional de Consultoría
  • @CNCSocial
  • +CNCSocial

OFICINAS

BOGOTÁ (SEDE PRINCIPAL) Calle 82 No. 6-51 | PBX: 57 (1) 3394888

Código postal: 110221

MEDELLÍN: 57(4) 2042020

BUCARAMANGA: 57(7) 6457483

CALI: 57(2) 6674226

BARRANQUILLA: 57(5) 3161274 ext. 5000

Centro Nacional de Consultoría S.A. miembro del grupo VÍACIENCIA